Pocos coches pueden presumir de tan preciado pedigrí. En la marca de los aros han recurrido al bloque V10 que actualmente monta el Lamborghini Gallardo -Lamborghini forma hoy día parte del grupo Volkswagen junto con Bentley- si bien han realizado ciertas modificaciones: ahora la cilindrada pasa de 5 a 5,2 litros, gracias al incremento del diámetro de los cilindros de 82,5 a 84,5 milímetros; mientras que la potencia disminuye un tanto, desde los 499 caballos a 7.800 revoluciones del heredero del Lamborghini Miura a los más civilizados 450 caballos a 7.000 revoluciones. Lo que también varía es el par motor, situándose el del motor del S8 en unos impresionantes 540 Nm a tan solo 3500 revoluciones, mientras que el bloque original, algo más exigente, entrega 510 Nm a partir de 4.500 vueltas. Otra variación del S8 es que, si atendemos a los datos que proporciona Audi, un 90% del par motor se encuentra disponible desde las 2.300 vueltas. Dejando a un lado los cambios introducidos, el Audi S8 goza de ventajosas condiciones por si mismo. Asi, junto a la potencia del V10 se añade la inyección directa de gasolina FSI -otra variante sobre el motor del Gallardo-, lo que posibilita, según la marca, optimizar la combustión y por ende el gasto de combustible. Y es que el S8 declara un consumo mixto de 13,9 litros cada 100 kilómetros.
Parte importante de esta -relativa- economía viene dado por su peso: 1.940 kilos, en su mayoría de aluminio puesto que la carrocería es de dicho material, si bien en ese total hemos de incluir el peso de un dispositivo como el sistema de tracción total Quattro. Con tal tonelaje y potencia, la relación de kilogramos a mover por caballo es de 4,31. Cifra destacable si tenemos en cuenta supera a la de un Porsche 911 Carrera (4,52 caballos por kilo) o que un deportivo de la talla de un Ferrari 430 consigue una relación de 3 caballos/kilogramo. Las prestaciones son impensables para un vehículo de casi dos toneladas y que supera los cinco metros de longitud. El S8 requiere 5,1 segundos para alcanzar los 100 kilómetros/hora desde parado y la velocidad está regulada desde fábrica a los ya habituales 250 km/h. Tanta potencia está perfectamente bajo control, una máxima no solo de una marca de neumáticos, sino también compatible con la tracción total Quattro, el orgullo de Audi. Sobre un tarado en situaciones normales de un 40% de la potencia transmitida al tren anterior y un 60% al posterior, un diferencial central mecánico Torsen puede, si las circunstancias asi lo requieren, transmitir hasta un 85% de potencia a las ruedas traseras y hasta un 65% a las ruedas direccionales. Si la cuestión de la tracción esta resuelta, para el paso por curva, siempre delicado con las inercias derivadas de dos toneladas en marcha, se ha optado por una sofisticada suspensión. Sobre la base de la suspensión neumática del A8 "normal" con estructura de cuatro brazos en el tren delantero y suspensión independiente en el tren trasero, se han retocado muelles y amortiguadores, buscando una mayor firmeza y mejor comportamiento a alta velocidad. Por otro lado, la suspensión deportiva, opcional en el A8, es de serie en esta singular versión y cuenta con un dispositivo de amortiguación adaptativa. El conductor podrá además optar por cuatro modalidades de conducción, seleccionables desde el salpicadero: automática, confort, dinámica y elevada. Así la altura de la carrocería, 20 milímetros mas baja que en cualquier A8 por la suspensión deportiva, puede oscilar entre los 125 y los 95 milímetros, correspondientes a la circulación a alta velocidad. La cuestión de la transmisión se encomienda, mientras, a una caja automática secuencial Triptronic de seis marchas, siendo la sexta algo más corta que en cualquier otra versión del A8 para aprovechar mejor la capacidad del propulsor. El contacto con el suelo está mas que asegurado gracias a los enormes neumáticos con medida 265/35 montados sobre unas llantas de 20 pulgadas de diámetro. En su interior, unos frenos de 18" garantizan la detención de esta fenomenal berlina, con un diámetro de de 385 milímetros en el eje delantero y de 335 milímetros para el trasero. Los más notables cambios respecto a un A8 convencional se corresponden con la parrilla, en esta versión con marcadas trazas verticales y una sigla identificativa, tres entradas menores de aire, especificas, en la parte inferior y que se sitúan entre dos entradas mayores; éstas partidas y que se corresponden con cada faro. Asimismo destacan las llantas exclusivas, los emblemas en las aletas o los retrovisores en acabado aluminio. En la parte trasera, un discreto alerón nace de la parte central del portón del maletero mientras que cuatro tubos se ubican en las dobles salidas de escape. En el interior, esta ligera decoración deportiva continúa. El volante, multifunción y de tres radio, está revestido en cuero y presenta los mandos en símil de aluminio. La misma combinación se presenta en la palanca de cambios mientras que los asientos, de cuero, son bicolor, siendo posible elegir hasta cuatro combinaciones de tapizado. Los emblemas S8 decoran los revestimientos de las puertas, asi como el cuadro de instrumentos, donde los relojes cuentan con el fondo en blanco. Además de la tracción total y del potente equipo de frenos, el cual podemos sustituir opcionalmente por un sistema de frenos cerámicos, el Audi A8 cuenta con control de estabilidad desconectable, ocho airbags y reposacabezas activos para conductor y pasajero. A tales sistemas de seguridad, exigibles a cualquier vehículo de su categoría, el S8 suma un completo equipamiento con detalles como sistema de apertura y arranque sin llave, asientos delanteros y traseros calefactados o sistema de navegación con DVD. Más información: Página Oficial
Audi. |