Volkswagen ha resucitado su coupé Scirocco. Basado en el Golf, fue enormemente popular en los años 70. Pero regresa con una nueva nacionalidad, la portuguesa, porque se produce en la fábrica de Autoeuropa, ubicada en Setúbal, 40 kilómetros al sur de Lisboa. Mientras que a otros mercados el Scirocco llegará en el mes de julio, en España comenzará a venderse en el mes de noviembre. Inicialmente montará dos propulsores de gasolina y uno diésel. La gama de gasolina arranca con el 1.4 TSI de 160 caballos, asociado a una caja de cambios manual de seis velocidades, y también cuenta con el 2.0 TSI de 200 caballos, disponible tanto con cambio manual de seis marchas como con la transmisión DSG, también de seis velocidades.
Por su parte, el propulsor diésel del Scirocco es el 2.0 TDI de 140 caballos, que también estará disponible con el cambio manual de seis marchas o con el secuencial DSG de seis velocidades. Este deportivo, de techo alargado y con espacio para albergar a cuatro adultos, cuenta con innovaciones tecnológicas como la conexión y gestión del iPhone a través del MDI, o sistemas de ayuda a la conducción como la suspensión adaptativa electrónica DCC. El precio del Volkswagen Scirocco se sitúa entre los 25.340 euros del 1.4 TSI de 160 caballos con cambio manual de seis velocidades y los 30.300 euros del 2.0 TSI de 200 caballos, asociado a la transmisión DSG.
Viabilidad de la planta La llegada del Scirocco supone garantiza la viabilidad de la planta de Autoeropa. Esta fábrica se había construido tras el acuerdo entre Ford y Volkswagen para producir conjuntamente los monovolúmenes Sharan (VW), Galaxy (Ford) y Alhambra (Seat), dando trabajo a 3.000 empleados en una zona económicamente deprimida. En 1997 y 1998 Autoeuropa llegó a suponer un 12% del total de las exportaciones de Portugal y era responsable del 2,2% del Producto Interior Bruto del país. De todas formas, la capacidad instalada de 180.000 unidades al año nunca llegó a alcanzarse. En los mejores ejercicios se llegaron a montar 138.000 vehículos como máximo. Finalmente, en 2007, la edad avanzada de estos modelos hizo que se redujera todavía más la producción. A esto hay que añadir que Ford abandonó el acuerdo y decidió fabricar la nueva generación del Galaxy junto con el S-Max en su fábrica de Genk, en Bélgica, mientras que Volkswagen y Seat mantienen una cierta cadencia de sus modelos para atender la demanda, a la espera de sus nuevos monovolúmenes.
Llega el Eos En 1999, cuando Ford anunció que fabricaría el nuevo Galaxy por su cuenta, el Grupo VW asumió la totalidad del capital de Autoeuropa y empezó a buscar soluciones para que la fábrica fuera viable. En 2004 invirtió 600 millones de euros para que se pudiera producir en ella un descapotable de techo duro -el Eos-, que se empezó a construir unos meses más tarde. La fábrica también compitió por la fabricación del todocamino Tiguan, aparecido hace un año, que finalmente se destinó a la planta de Wolfburgo, una vez que los sindicatos alemanes aceptaron las condiciones de trabajo. Finalmente, ya en 2007, se inyectaron 541 millones de euros más para prepararla para el renacimiento del coupé Scirocco. En los 10 años anteriores ya se habían invertido 1.970 millones en esta planta portuguesa, incluyendo en esta cantidad los cambios en las líneas de montaje para las dos actualizaciones estéticas de los monovolúmenes que dieron lugar a su construcción. En estos últimos años, hasta la introducción del Eos, esta fábrica erigida en la localidad de Palmela ha estado trabajando a una cadencia de unas 93.000 unidades al año, es decir, poco más de la mitad de la capacidad instalada. De esta cantidad, 55.000 unidades han sido del Eos (60%), 24.000 del Sharan (25%), y 14.000 del Alhambra (15%). Con el Volkswagen Scirocco, debería alcanzarse al menos el 80% de la capacidad total de la factoría.
La importancia estratégica de Autoeuropa para Portugal es enorme, después de que General Motors decidiera cerrar la fábrica de Azambuja, al comprobar que cada unidad salía 500 euros más cara que fabricada en Zaragoza. Modelos de nicho «Ese no será nuestro caso», explicó Andreas Hinrichs, director de Autoeuropa, durante la presentación del Scirocco. «Continuamente buscamos soluciones que nos permitan ser competitivos: nuevos modelos de nicho y, por encima de todo, mejoras constantes en la producción y mayor flexibilidad». El objetivo de Hinrichs es que, en función de las características de algunos modelos, como el Eos por ejemplo, se trabaje seis días por semana en primavera y verano, y sólo cuatro por semana en otoño e invierno, ajustando la producción a la demanda en un coche cuya venta es estacional. Ahora, el futuro de la factoría parece claro. En los próximos cuatro años se sustituirá totalmente la antigua línea de producción del Sharan y del Alhambra y se empezarán a producir, casi con toda seguridad, los sucesores de estos monovolúmenes. Esto dará a la factoría una carga de trabajo menos volátil que la que suponen los modelos de nicho o de baja cadencia de producción. No obstante, también se dice que el nuevo modelo podría ser una versión descapotable de la próxima generación del Polo. Autoeuropa fabricaría entonces tres modelos sobre tres diferentes plataformas, algo que, según el propio director de Auroeuropa, puede suponer unos sobrecostes de hasta un 30%. Clásico resucitado El Volkswagen Scirocco, con el que posa Andreas Hinrichs, director de la fábrica que lo produce, podrá montar tres motores. Dos de ellos son de gasolina: uno de 1,4 centímetros cúbicos y 160 caballos, el otro un dos litros de 200 caballos. El tercero es 2.0 TDI de 140 caballos. El coche mide 4,25 metros de largo y cuenta con cuatro asientos independientes. Los precios van desde los 25.350 hasta los 30.300 euros. Más información: Página Oficial Volkswagen. |