El verano de 2005 será el primero en el que recorrerán las carreteras los tres recientes vástagos de Seat: Altea, Toledo y el nuevo León. Los tres han sido construidos bajo el mismo concepto MSV (Multi Sport Vehicle). Quizá por eso se parezcan tanto, incluso resultará difícil distinguirlos, salvo por la su altura más reducida, ya que las diferencias en el frontal son casi inapreciables. El León de 2005 es, al igual que el Toledo, un nuevo hermano del Altea. Sin embargo, más allá de los obvios aires de familia, los diseñadores de Seat han conseguido que este León siga desprendiendo un aire de deportividad. El frontal recuerda poderosamente al monovolumen Altea. Eso sí, los contornos redondeados de éste se ha afilado para dotar así al modelo de una mayor deportividad. Tanto la parrilla como los grupos ópticos delanteros son muy similares a los introducidos en el monovolumen. Otro rasgo que comparte con el Altea es el sistema innovador de los limpiaparabrisas, que quedan recogidos bajo la carrocería del primer montante. En los laterales, uno de los aspectos más llamativos es que los retrovisores no están sujetos al montante sino a las puertas. También sorprende la colocación de los tiradores camuflados de las puertas traseras.
Aún así, la gran diferencia se aprecia en la línea del techo. Mientras que en el Altea y en el Toledo se ha querido primar el espacio interior, la deportividad que demanda los clientes de este segmento han obligado a Seat a rebajar esta altura para dotar así al modelo de un aire más dinámico. La curvatura del techo desciende de forma acusada en las plazas traseras. La zaga es otro de los elementos diferenciadores. La luneta insertada en el portón posterior presenta unas grandes dimensiones. También llama la atención el alerón que incorpora. La longitud ha crecido hasta los 4.32 milímetros, lo que supone un incremento de 13 centímetros respecto al León actual y cuatro más si se compara con el Altea, lo que va a incidir en la amplitud de las plazas traseras significativamente. El maletero en cambio disminuye ligeramente, ya que de los 340 litros que tiene el actual modelo, pasará a los 330 litros. La distancia entre ejes es la misma que la del Altea, 2,58 metros, lo que hace suponer que comparten plataforma el Altea y el León. Para asegurar un mejor comportamiento, Seat ha aumentado el ancho de las vías. También el coeficiente aerodinámico ha sido mejorado hasta llegar a un Cx 0,31. Respecto al peso, éste deberá estar alrededor de los 1.210 kilogramos previstos en un principio, aunque es posible que finalmente sean alguno más. No parece que vayamos a encontrar, por el momento, ninguna mecánica desarrollada específicamente para el León II, cuya gama contará con los motores de gasolina 1.6 de 102 caballos y 2.0 FSI de 150 caballos, estos ya mostrados en sus hermanos mayores. En las mecánicas de gasóleo, los solventes motores TDI 1.9 de 105 caballos y 2.0 de 140 caballos, que el grupo VW ya monta en la gama de Seat y en el Skoda Octavia y el motor TDI de 16v y 160 caballos que ha estrenado el Golf, serán las opciones disponibles. Para el León II se prevé la inclusión del cambio DSG, con la posibilidad de que este monte las levas en el volante. Un aspecto que muchos agradecerán es la posibilidad de montar ópticas de xenón. En el apartado de la seguridad, el León podrá incluir airbags laterales, con lo que tendrá un total de diez. En los laterales, las barras protectoras de acero se han hecho mucho más gruesas. Más información:
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