Volvo C30, el más pequeño de la familia para diciembre.

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2-11-2006

La marca sueca ha recuperado para su gama un modelo pequeño con el que espera incorporar a su clientela a usuarios más jóvenes o bien a aquellos cuya evolución familiar les hace buscar coches más pequeños.

Volvo ha completado su plan de ampliación de su gama con el lanzamiento del C30. Con su introducción en el mercado, la marca sueca recupera una presencia en segmentos más bajos del mercado de los que había desaparecido cuando el 480 llegó al final de su vida. Incluso se puede decir que, teniendo en cuenta que los coches han ido creciendo de tamaño, el C30 puede considerarse ahora más pequeño que el 480 en su momento.

Sin embargo, hay una conexión entre ambos modelos. Ambos se caracterizan por un portón trasero en vidrio que a su vez se vio por primera vez en el modelo P-1.800 de final de los años 60, una derivación del coche que aparecía en la entonces muy famosa serie televisiva El Santo.

En C30 toma la plataforma de los modelos S40 y V50 que a su vez la comparten con el Mazda3 —la marca japonesa dirigió el desarrollo básico— y el Ford Focus. Para este modelo, se ha optado por una carrocería más corta, sin voladizos, que de todas formas mide 4,25 metros de largo, 22 centímetros menos que el S40. Sólo tiene dos puertas laterales y no se ha previsto que pueda haber unas versión de cuatro puertas ya que en la marca consideran que a ese grupo de usuarios les da satisfacción cualquiera de las dos versiones antes mencionadas que, por cierto, se producen en la misma cadena que el nuevo modelo.

Visto desde el exterior, tiene una personalidad clara de la marca sueca. Su parte delantera es similar aunque no idéntica, a los S40/V50. Y la trasera, aunque no deja de recordar a la de los S80 y S60, resulta más moderna y muy atractiva.

La dos puertas laterales son amplias, muy amplias, permitiendo un buen acceso a las plazas delanteras. Para las traseras, la cosa cambia un poco. Aunque el asiento delantero avanza para facilitar el paso, el anclaje del cinturón de seguridad dificulta un poco el paso e incluso hace que exista un cierto riesgo de poder enredarse el pie.

Una vez dentro, los asientos posteriores son amplios y cómodos. Dado que el coche dispone de una amplia distancia entre ejes, el espacio para las piernas de quienes viajen atrás es más que suficiente. Salvo que quien ocupe el delantero sea realmente alto. No hay, además, ninguna sensación de claustrofobia dada la amplitud de las ventanillas laterales y la generosidad de la altura del techo.

Es fácil encontrar una buena postura de conducción dadas las posibilidades de reglaje del asiento y de la columna de dirección. El asientos es confortable y sujeta bastante bien al conductor. El del pasajero es idéntico.

El maletero no es el punto fuerte de este coche. Salvo que se opte por el kit de reparación en lugar de llevar rueda de repuesto (tipo galleta). En ese caso se puede ganar un doble fondo de un palmo de altura, bien para llevar algunos objetos bajo el piso del maletero, o bien para añadir volumen extra de carga, levantando el piso del maletero.

Esta poca búsqueda del espacio de carga se debe a que el fabricante estima que prácticamente el 90% de los compradores de este coche van a ser gente soltera de menos de 35 años o casados, con más de 55 años, cuyos hijos ya no viven en el domicilio familiar y no necesitan coches grandes. Además, los dos asientos posteriores se abaten fácilmente, aumentado el espacio para equipajes.

En lo que se refiere a los motores, la oferta es la misma que en los otros modelos de la marca que comparten la plataforma con el C30.

 

Más información: Página Oficial Volvo.